A lo largo de unos 800 kilómetros de litoral abrupto en Escocia, se recorren playas vírgenes, montañas y castillos antiguos siguiendo la North Coast 500 (NC500), una original carretera que parece hecha para perderse. Sin el componente religioso que tienen otras rutas legendarias europeas (como el Camino de Santiago), aquí prima la naturaleza. Caminamos (o conducimos) entre pueblos donde el tiempo se mueve despacio, castillos en ruinas, playas vacías y lagos infinitos. La North Coast se puede hacer al completo o por tramos, pero, en cualquier caso, es una ruta para descubrir la belleza salvaje de las Highlands septentrionales. Desde el descenso por los Braes de Berriedale, similar a una montaña rusa, hasta las terroríficas curvas cerradas del Bealach na Bà, el trayecto resulta inolvidable. Y siempre con una sensación de libertad increíble.
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Más información en la nueva guía North Coast 500 de Lonely Planet y en la web lonelyplanet.es.