A Luis de la Fuente le ha ido creciendo estos últimos meses un dilema de los que trae la abundancia. Con el Mundial de EE UU, México y Canadá ya en el horizonte, el seleccionador vivía cómodo con su trío de porteros de confianza, Unai Simón, David Raya y Álex Remiro. Ahí tenía todo lo que necesitaba: talento fiable y equilibrio pacífico en el reparto de roles. Con ellos ganó la Eurocopa de 2024. Con ellos compitió hasta la final de la Nations League de 2025. Y mientras eso funcionaba iba emergiendo Joan García. Explotó la temporada pasada en el Espanyol, lo reclutó el Barça y con Hansi Flick certificó su solidez en la élite. Parecía listo para disputar uno de los tres lugares de guardameta en la selección. Discutía el equilibrio de los últimos tiempos.
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