Cumpleaños, fiestas escolares, citas con los amigos. La vida social de los niños es muy importante para su desarrollo y los padres también se ven arrastrados a los compromisos grupales de sus hijos. Pero, ¿qué ocurre si los adultos no tienen tiempo (o ganas) para dedicar a estos eventos? Lejos de sentirse culpables por creer que no lo están haciendo bien, hay que tener claro que no son expertos en encuentros interactivos ni monitores de tiempo libre. “Los padres no tienen que convertirse en organizadores profesionales para que su hijo desarrolle habilidades sociales adecuadas, pero sí es importante que generen un contexto que facilite oportunidades razonables de socialización”, explica Montserrat Díaz, responsable de Neuropsicoteca y colaboradora de la Clínica Movemento.
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