Qué buenos son mis amigos
Ocurre pocas veces. Empezar un libro y que te acucie la necesidad y el placer de devorarlo de un tirón, ahuyentando el sueño, fascinado de principio a fin. Con La bola me ha vuelto a ocurrir ese milagro. Me gusta hasta su dedicatoria: “A mis padres por no darme nunca por perdido. A Anna, Giulia y Simona por no darme nunca la razón”. Anna es su mujer, toneladas de estilo, […]

