El peligroso discurso del complot
La primera tentación de un partido que ha perdido el poder, o que ve cerca ese momento, es responsabilizar a un enemigo exterior, real o imaginario, e infravalorar los errores propios. La España contemporánea ofrece ejemplos elocuentes de esa pulsión. Tras las elecciones de 2004 en las que José Luis Rodríguez Zapatero derrotó a Mariano Rajoy, celebradas bajo la conmoción de los atentados del 11-M, el PP entró en un […]

