Doce horas en Ferraz: entre la angustia y la homeopatía
A las nueve menos cinco de la mañana del miércoles, un vecino se asoma al balcón, enciende un cigarrillo y mira los balcones de enfrente, ensimismado en sus pensamientos. Cerca, un conductor se baja de la furgoneta, abre el maletero, saca una caja enorme y entra en la farmacia donde la dejará y de la que regresará con el albarán firmado. En la terraza de la esquina, veinteañeras con aspecto […]

