24 horas en la vida del Reina Sofía. Sin noticias del fantasma Ataúlfo
No vimos a Ataúlfo, y mira que lo buscamos sin desmayo. Por corredores sombríos. Por escaleras inquietantes. Por sótanos de bóveda infinita. En los ascensores para personas, en los montacargas para cosas, en las terrazas donde descansaban al sol los enfermos del viejo hospital. Intuimos sombras, sospechamos ruidos, quisimos creer en presencias. Nada. Habrá que concluir que el bueno de Ata no existe, aunque “haberlo, haylo”. Por haber, hay hasta […]

