La española que pasó un año de expedición en una isla filipina y descubrió otro modo de reproducción de las ranas
Los siglos XVIII y XIX marcaron el apogeo de la historia natural. En pleno fervor ilustrado, naturalistas y exploradores se lanzaron a recorrer el planeta con una ambición: descubrir, describir y clasificar la vida en toda su diversidad. A bordo de expediciones marítimas o adentrándose en territorios remotos, recolectaban plantas, animales y minerales que viajaban después a Europa, donde eran estudiados y ordenados, ampliando el conocimiento del mundo.Seguir leyendo

