Ciudades efímeras
La guerra es el motor sanguinario de la historia. En cuanto arranca, todo se acelera, los cambios que ya estaban en marcha se convierten en súbitas rupturas y entran en crisis ideas recibidas que se creían sólidas y permanentes. La destrucción no se cierne únicamente sobre los ejércitos, sus instalaciones, buques y aviones, sino que tiene como diana privilegiada las ciudades con sus habitantes, los centros industriales y las infraestructuras […]

