Mette Marit y mi padre
Todos los años, al llegar estas fechas, mi padre, la alegría de las viñas manchegas en persona, mutaba en un espectro cenizo, mustio y mohíno para desesperación de sus hijos, que no entendíamos cómo aquel hombrón que se reía de su sombra se sumía de repente en tan impenetrable silencio y tristura. Así, mientras fuera atronaban los petardos y pasodobles de los pasacalles previos a la plantà de las hogueras […]

