Pantallas para los pobres
No hace falta leer a Bourdieu para saber que, desde antiguo, la cultura ha funcionado como un marcador de clase. Con dinero puedes comprar un reloj Richard Mille como el que llevan los futbolistas o una mansión en Marbella. Sin embargo, pocas cosas exhiben más estatus que tener una librería alicatada hasta el techo con libros de La Pléiade. La propia noción de alta cultura funcionó durante cerca de tres […]

