Los petromachos
El coche ha girado a su derecha para entrar en la calle lateral en el momento en el que mi perra y yo cruzamos por el paso de peatones. Mi perra tiene las patas cortas y los andares tranquilos, y ni a ella ni a mí nos apura la prisa en este momento en que la luz de la tarde se vuelve oblicua y dorada. La parada obligatoria no ha […]

