“¡Viva España…, pero no la casta!”
Preso del más absoluto sopor, cuando el reloj de la plaza de Madrid marcaba ya más de las once de la noche, el escaso público que había acudido a aquel horno comenzó con el concierto patriótico de turno. El encargado de abrir la veda fue un niño sentado en el bajo del tendido uno: “¡Viva España!”, gritó tímidamente. Pocos le respondieron. En cuestión de segundos, una voz más potente repitió […]

