La desconocida vida de los trabajadores que habitaban el Palacio Real: “Suplico se me conceda el cuarto que ha dejado la doncella Antonia”
Esta es la historia de un pueblito que en sus mejores tiempos llegó a albergar a unas quinientas personas. Incluso cuando tenía menos habitantes, sus pasillos, plazuelas y viviendas eran un hervidero de personas atareadas, ropa tendida y olor a potajes. Estas personas tenían los problemas de cualquiera: el dinero y el deseo de dejar bien colocados a los hijos. Lo que les distinguía a todos ellos es que vivían […]

