El engaño del ‘coliving’: compartir piso hasta la muerte
Viví con un narcotraficante amateur, con una poeta que nunca tiraba de la cisterna, con un estilista que me robaba sistemáticamente la pizza. Uno de mis compañeros de piso tenía un ideograma chino tatuado en el cuello y cada día significaba una cosa. Una noche se piró para siempre, con todos sus bártulos, sin pagar el mes en curso. Con una compañera estadounidense estuve debatiendo semanas por la inexistencia en […]

