David Pérez, conocido en Madrid como el “concejal aguafiestas”, le ha arrebatado a los vecinos del distrito de Hortaleza una iniciativa pionera en Madrid: hace 10 años, un variopinto grupo de vecinos se propuso reciclar la basura orgánica de sus hogares sin salir del barrio. La idea parecía novedosa, aunque la fórmula es antiquísima. Se trata de mezclar residuos vegetales domésticos, como cáscaras de fruta, mondas de patatas o posos de café con hojas secas y restos de poda. Esa amalgama de materia orgánica, cuando se remueve y oxigena, acaba transformándose como por arte de magia en un nutritivo abono natural que huele a bosque. “Por eso la naturaleza no produce basura, la vida no tira nada”, proclama Javi Pino, presidente de la asociación Compostaje Comunitario de Hortaleza.
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