Cuando el 10 de septiembre de 2019, Los testamentos, la inesperada secuela de El cuento de la criada, el clásico distópico de Margaret Atwood —más en la cresta de la ola que nunca desde su publicación en 1984 gracias al estreno de la serie de televisión protagonizada por Elisabeth Moss—, llegó a librerías, Donald Trump era ya el presidente de los Estados Unidos. ¿Recuerdan aquel primer mandato? Hay una frase en Los testamentos que la fiel adaptación catódica de Bruce Miller (el showrunner es el mismo que el de El cuento de la criada) conserva, y describe tan fielmente lo ocurrido que se diría que Atwood es la única que está plantando cara desde el mainstream al delirio de odio contemporáneo, y el abuso de poder de magnates totemizados y aparentemente blindados. La frase es la siguiente: “Gilead no se creó de la noche a la mañana”.
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