Hace ya una década, el estudio pionero internacional publicado en la revista Nature Neuroscience, titulado El embarazo provoca cambios duraderos en la estructura del cerebro humano, mostró por primera vez que la materia gris de las mujeres embarazadas se reduce en áreas relacionadas con la empatía. Esta poda en las conexiones neuronales, especulaban los autores, optimizaría determinadas funciones, como interpretar los estados mentales del hijo o anticipar posibles amenazas del entorno. Desde entonces, otros estudios han corroborado y ampliado el alcance de estos cambios cerebrales de los que, como lamentaba la neurocientífica española Susana Carmona en el artículo El embarazo transforma el cerebro de las mujeres para favorecer el vínculo con sus hijos, publicado en 2022, todavía existe menos conocimiento que sobre el universo.
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