Hace más de una década, cuando Candela Molina (de nombre artístico Orfigyal, 33 años), Cristina Cía (Tina Lambardeta, 31) y Jimena Hernández (Mena G, 29) comenzaron a entregar su tiempo a la música club, las deshoras y la marabunta de cuerpos botando, confirmaron dos certezas. Una, que quienes organizaban y controlaban las fiestas del underground madrileño eran siempre hombres. O la novia o la amiga de. Dos, que en esa pista la violencia hacia las mujeres parece estar legitimada. “Es un secreto a voces, sin ir más lejos, a la mayoría de las chicas les han tocado el culo en una discoteca”, dicen. Más tarde llegaría otra constatación: la inexistencia de normas que acoten esa posibilidad, y un impulso: crearlas de su puño y letra.
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