Estados Unidos da, definitivamente, por terminada su ofensiva contra Irán. La Operación Furia Épica ha acabado. Así lo ha declarado este martes Marco Rubio, que ha sumado temporalmente las tareas de portavoz de la Casa Blanca —la titular, Karoline Leavitt, se encuentra de baja por maternidad— a sus tareas habituales de secretario de Estado y consejero de Seguridad Nacional. En una rueda de prensa en la residencia presidencial, el jefe de la diplomacia estadounidense y hombre de referencia de Donald Trump para todo lo relativo a la política exterior ha asegurado que la nueva misión, el Proyecto Libertad para guiar a los barcos mercantes atrapados en el golfo Pérsico por el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz, representa una nueva iniciativa sin relación con aquellos ataques estadounidense-israelíes. Rubio ha descrito la nueva iniciativa como algo imprescindible para garantizar la libertad de navegación, disuadir a otros países de bloquear otras vías marítimas imprescindibles para el comercio mundial, y para devolver la confianza a los mercados.
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