Cuando unos padres reciben el diagnóstico de que su hijo o hija es una persona de doble excepcionalidad —aquella con altas capacidades y autismo—, todo puede cambiar y, al mismo tiempo, no cambia nada. Así lo explican Mamen Horno (Madrid, 53 años), psicolingüista y persona autista con altas capacidades, y María Gómez (Valladolid, 36 años), pedagoga y experta en este ámbito. En su libro Una comunicación diferente (Plataforma Editorial, 2026), ambas desgranan, con motivo del Día Mundial del Autismo —que se celebra este jueves 2 de abril y busca visibilizar a las personas con trastorno del espectro autista (TEA); en España hay más de 450.000—, la situación particular de los más de 91.000 alumnos diagnosticados, según los últimos datos de 2025 facilitados por Autismo España, organización sin ánimo de lucro estatal que trabaja para mejorar su calidad de vida. A través de un recorrido por sus páginas, Horno y Gómez explican el funcionamiento del cerebro, la definición de persona doblemente excepcional, la importancia de la comunicación para entender su mundo interior, así como los problemas psicológicos a los que se pueden enfrentar por la sensación constante de sentirse diferentes.
Seguir leyendo