Coinbase, el mayor exchange cripto en Estados Unidos, está en horas bajas. La compañía, pilotada por Brian Armstrong, tiene innumerables frentes abiertos: por un lado, sigue luchando en una guerra cada vez más profunda contra los bancos en torno al pago de intereses sobre stablecoins, incluido en el borrador del Clarity Act, la ley que regula el sector cripto. Por otro, ha provocado un cisma en la industria, después de su rechazo a la normativa el pasado enero que encalló el texto en el Senado. El retraso de una regulación tan esperada, unida a la crisis del mercado, ha lastrado su comportamiento en Bolsa: desde sus máximos de julio, se desploma más de un 60% y varias firmas de análisis rebajaron considerablemente su precio objetivo en las últimas semanas.
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