La cita era cinco minutos antes de las diez de la noche (hora del Pacífico), pero Karol G, como la señora del escenario que es, se hizo esperar, media hora larga. Cuando se dejó ver en el escenario principal de Coachella, siendo la primera latina en encabezar el, posiblemente, festival más famoso y mediático del mundo, no necesitó más que su carisma y su voz para conquistar a un evento que ha tardado casi tres décadas en subir a una mujer latina a su pista principal. Y lo hizo con todo: música, fuego, sensualidad, reguetón viejo (del que le gusta, dijo, y del que gusta a los demás), colaboradores y una pasión por lo latino que traspasó a la audiencia. Se sabía pionera, representante, y tenía claro que había fiesta, pero también mensaje.
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