Ambrosio, un antiguo vendedor de cupones ciego que vivía en Ubrique (Cádiz, 16.615 habitantes), tenía unas rutinas diarias muy marcadas. Salía de casa casi todos los días y caminaba desde su vivienda hasta la parada de autobús. Desde allí iba a una vivienda en el campo que tenía en Tavizna, un entorno rural de la Sierra de Cádiz, a unos 7,8 kilómetros de distancia. Le gustaba pasar el rato allí, cuidando de sus animales y de una huerta. En esa casa lo encontró su hermano el pasado 27 de septiembre, sin vida, en un trastero. Su cuerpo había recibido 70 cuchilladas para intentar que dijera la clave de su caja fuerte, algo que no hizo. Terminó muriendo por una gran hemorragia, según fuentes conocedoras de la investigación.
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