El 17 de abril del año pasado, en Tallahassee, la capital de Florida, se produjo una de esas matanzas periódicas a las que la población estadounidense parece condenada. Un estudiante del campus local, Phoenix Ikner, mató a dos personas e hirió a otras seis. El tiroteo ocurrió a las 12.01. Cuatro minutos antes, a las 11.57, Ikner mantuvo una conversación con ChatGPT en la que le preguntó cómo hacerse famoso con el tiroteo. “¿Con cuántas víctimas suele salir en los medios?”, preguntó Ikner. “Un tiroteo en la Universidad casi con toda seguridad recibiría cobertura mediática nacional con tres o más víctimas”, respondió la máquina. Ikner cerró sesión, cogió su escopeta y la pistola de su madrastra y se dispuso a abrir fuego.
Seguir leyendo