Si no es el Salvaje Oeste, se le parece: bienvenido sea el Roland Garros más desgobernado
El sol de París va difuminándose y la ciudad va recuperando una estampa más habitual. Asoman las nubes, la brisa y la humedad, y en Roland Garros van hinchándose las pelotas y lo que antes era de una forma, es ahora de otra completamente diferente. Lo dice Pablo Carreño, apeado por Rafael Jódar: “Ya os había dicho que prefería que hiciera sol, antes que estuviera nublado o hasta lloviendo. Esta […]

