Cómo las gasolineras se han convertido en los lugares que mejor explican el mundo
Pensar en las gasolineras como un fin y no como un medio podría ser una analogía de la vida, pero para Txema Salvans (Barcelona, 55 años), que lleva años parando en ellas y fotografiando sus ecosistemas, las estaciones de servicio no tienen tanta poética ni belleza. “Me dan bajón”, dice. Igualmente, intentémoslo.Seguir leyendo

