El peligroso caso de segundo de la ESO
Me da lástima cuando un chaval de 15 años me dice por los pasillos del instituto: “yo ya lo tengo todo perdido”. Procuro cambiarle la óptica y decirle que es al revés, que tiene todo por delante y que eso en todo caso lo podría decir un señor de 85 años.Seguir leyendo

