Guapa para Dios
Un domingo de julio paseando por la Alhambra, achicharrada por una desafortunada mezcla de un nuevo fuego interno (hormonal), una resaca de boda y una ola de calor, pregunté muy en serio cuántos grados menos haría allí en los siglos XIII, XIV, XV. El edificio, prodigio de arquitectura termodinámica por su orientación, con sus patios, fuentes, recorridos de agua, vegetación y ventilación cruzada, estaba destinado a hacer la vida más […]

